A estas alturas, a nadie se le escapa que la tan manida crisis, que afecta a casi todos los ámbitos, está siendo la puntilla para muchas industrias relacionadas con productos, bienes y servicios no considerados esenciales. El sector editorial, es uno de los más castigados, pero también es uno de los mas activos intentando adelantarse a los cambios y buscando soluciones al cambio de modelo. La “impresión bajo demanda“, POD en adelante, se ha revelado como uno de los posibles puentes entre el negocio editorial clásico y los nuevos modelos mas cercanos al mundo digital.
Hace ya mas de dos décadas, la entrada de las nuevas tecnologías en el mundo de la edición y las artes gráficas, ha ido cambiando los procedimientos de publicación, y según ha ido madurando y mejorando (junto con el aumento de la competencia y la estrechez de los márgenes), se han convertido en alternativas de negocio dentro de la producción editorial. De esta forma, fue surgiendo la impresión digital que ya permitía asumir tiradas menores a costes racionales, a cambio de sacrificar variedad de acabados y algo de calidad. Poco a poco estos sacrificios son menores y cada vez mas soslayables dado las mejoras técnicas y los cambios de mentalidad del editor y el lector, que ya no percibe diferencia entre un libro realizado con la técnica offset o de impresión digital.
No es el destino de este post, analizar técnicamente los cambios sufridos que nos han llevado desde la serigrafía a la impresión digital pasando por el offset, pero si cabe remarcar que estos nos permiten llegar a la situación actual. Una vez conseguido mejorar los procesos y cualidades que la impresión digital aporta, a principios de la primera década de 2000, empieza a ser factible la impresión de un único ejemplar de una obra, con unos costos soportables, pero aun faltaba la estructura tecnológica que permitiera cerrar la “D” del POD permitiendo conectar la Demanda a la Impresión. Es ahí donde en una sociedad híper conectada como la que tenemos actualmente se han puesto todos los eslabones precisos para que la nueva cadena de valor del libro pueda realizar su cometido.
Esta nueva situación ha cambiado de forma enorme la visión de algunos de esos eslabones. El editor, tradicionalmente era un inversos de riesgo, (Gran inversión – Alta rentabilidad – Largo plazo), se convierte en un inversos de riesgo bajo (Baja inversión – Baja rentabilidad – Corto plazo) desapareciendo preocupaciones como las tiradas, el almacenamiento, la distribución, las descatalogaciones por agotar tirada y las devoluciones, pero estrecha mucho los márgenes y no pocas veces complica el mantenimiento de una estructura empresarial si esta es grande y el catálogo no es muy amplio.
Esta situación es muy similar a la que se da en la edición, distribución y venta del eBook, pero con las implicaciones logísticas y de consumo que tiene el libro de papel. Es por ello, que la POD se le considera una tecnología híbrida entre la edición tradicional y la mas novedosa edición de eBook o Edición virtual como algunos se empeñan en llamar.
Algunos editores, fruto de una auditoría de negocio, te terminan haciendo esas preguntas: ¿Cómo puedo tener mis libros en POD? ¿Eso cuanto cuesta?¿Cuáles son mis márgenes?¿Cómo afecta a mi fondo?
Estas y otras respuestas verán la luz en siguientes post, donde profundizaremos en la impresión bajo demanda, como posible vía de futuro del mercado editorial.


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Excelente contenido…
Muy buen contenido, gracias por esta información.Es muy interesante y me ha servido mucho….
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