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Boletín

"Culpar a la crisis y a la piratería de la caída de venta de libros es no hacer autocrítica", Mariana Eguaras

Publicado el 20/08/2015

Consultora editorial además de comunicadora social, Mariana Eguaras, se dedica a asesorar a escritores, instituciones y empresas que tengan relación con el Sector Editorial. IC Editorial ha tenido la oportunidad de entrevistarla para generar una radiografía del mundo editorial actual.

P: Para comenzar y a pesar de habernos informado sobre tu trayectoria profesional y tus inicios en el mundo editorial nos gustaría saber si fue casual. Es decir ¿buscabas trabajo en este sector? O simplemente comenzaste en ese mundo por haber encontrado trabajo ahí.

Fue casual. Un día viajo a la ciudad de Buenos Aires (vivía en La Plata, a 60 km de la capital) a visitar a un amigo que trabajaba en el departamento comercial de una editorial. Mientras lo aguardaba, me entretuve leyendo unas pruebas de impresión donde detecté un par de erratas y me tomé la libertad de mencionárselas a la editora, también dueña de la editorial. Al poco tiempo de esta situación, la editora necesitaba una persona que sea su asistente y secretaria editorial y me ofreció el puesto. Así comienza mi andadura por el mundo de las publicaciones desde dentro.

P: Si no hubieses dado tus primeros pasos en el mundo editorial ¿A qué te hubieras dedicado? ¿Era tu vocación trabajar para este sector?

Me hubiera decantado por alguna profesión relacionada al turismo. De hecho, cuando decidí estudiar periodismo y comunicación social la otra opción era guía de turismo o similar. Me encanta viajar, conocer nuevos lugares, personas y culturas.

P: En la actualidad asesora a escritores, instituciones y empresas relacionadas con el sector. En cuanto a sus clientes ¿cómo viven ellos los tiempos de crisis en este sector? ¿qué actitud muestran?

Cada caso es particular y necesita analizarse en un contexto determinado. Evidentemente, los clientes que más sienten la crisis del sector del libro son las editoriales. A los autores, empresas e instituciones no les afecta de forma directa. En el caso de los autores independientes publican igual sin importarles la crisis del sector, sobre todo porque su deseo de ver publicado un libro que han escrito es mayor que la situación actual o bien porque se dedican a una profesión donde el libro es un complemento (incluso a veces es una herramienta de trabajo). En el caso de empresas e instituciones, como su objetivo no es vender libros y vivir de ello –como sí lo es el caso de una editorial– la crisis del sector del libro prácticamente les es ajena. En todos los casos, si surge el tema la conclusión es la misma: seguir adelante con los proyectos.

P: Las últimas cifras sobre venta de libros no son positivas. En 2014 en España, la venta de libros descendió un 9,7% en 2013. Se habla de crisis económica y de la piratería. ¿Qué opina de esto Mariana? ¿Tienen alguna culpa de esto las editoriales?

Es un tema amplio con varias aristas, demasiadas como para abordarlas a todas en una sola respuesta. Es una realidad el cambio en la forma de consumir de productos y servicios, y la escasez de tiempo con el que disponemos para realizar muchas actividades, entre ellas, leer libros; por ende, no se compra lo que no se consume, y en tiempos de crisis general el consumo se ajusta más todavía. Además, se produce más cantidad de libros de lo que el mercado es capaz de consumir.

La falta, en las últimas décadas, de políticas continuadas, efectivas y coherentes de fomento a la lectura dejan secuelas que se evidencian hoy: porcentaje bajo de población lectora activa. La crisis económica y la piratería influyen, pero no son determinantes; echarle la culpa a estos dos factores de la caída de ventas de los libros es esconder la cabeza como el avestruz y no hacer autocrítica.

P: Estamos viendo como poco a poco se empieza a implantar un modelo de impresión bajo demanda. Ya no se trabaja con grandes tiradas. ¿Es la impresión bajo demanda algo temporal o es un modelo que viene para quedarse? ¿Crees que si el sector se recupera volverán las grandes tiradas?

Las grandes tiradas fueron un síntoma de la llamada burbuja editorial; no volverán: ninguna empresa hoy aguanta imprimir tres, cuatro o cinco mil ejemplares de una obra para saber que la mitad no se venderán. Se publica X cantidad de ejemplares de un libro conociendo de antemano que muchos de ellos volverán a la editorial. ¿Por qué? Porque, como funciona el sistema actual, los ejemplares deben llegar a la mayor cantidad de puntos de venta posibles y para ello es necesario contar con volumen. En una charla entre colegas, Bernat Ruiz formuló una pregunta similar a esta: “¿Qué sector/empresa fabrica un producto sabiendo que un cuarto de la producción, o más, deberá tirar?”. La respuesta no es difícil...

Esta problemática se solucionaría en gran parte con la impresión bajo demanda, al igual que seleccionar librerías clave con las que trabajar. El inconveniente está en que cada agente que participa de la llamada cadena de valor del libro debería reconvertirse –o eliminarse– y la realidad parece demostrar que no hay voluntad para ello.

Mi deseo es que la impresión bajo demanda llegue y se quede en España: ayudaría en muchos aspectos al sector editorial, comenzando por la reducción de costes de producción, de distribución y de almacén; el ahorro de dinero es enorme solo con reducir costes en estos tres procesos. Las editoriales no gastarían en almacenes (cada vez más repletos de títulos devueltos) y se reduciría enormemente la distribución y circulación de ejemplares. Tampoco nos encontraríamos con libros descatalogados y la editorial ampliaría el alcance geográfico y territorial donde vender sus libros. Para que la impresión bajo demanda cuaje en España primero es necesario un cambio importante de mentalidad del sector.

P: Con la intención de recuperar el Sector del libro en nuestro país, editores y demás miembros del sector han pedido que se establezcan iniciativas efectivas para fomentar la lectura y el libro. Y es que el 35% de los españoles no lee nunca o casi nunca ¿Qué ocurre? ¿A qué cree que se deben estas cifras?

Es bueno que se soliciten iniciativas efectivas para fomentar la lectura y el libro ahora (siempre es buen momento para hacerlo), pero también deberían haberse solicitado antes, cuando se vendían libros impresos, y no solo en la actualidad como un pretendido parche para el sector. Además, creo importante diferenciar que el fomento de la lectura no es necesariamente el fomento del libro impreso, también se puede leer en digital, y que “el 35 % de los españoles no lee nunca” hace referencia a que no lee libros. También hay que considerar quién realiza los informes, qué intereses persiguen la publicación de esos informes y qué variables se consideran para elaborarlos. Todos los datos son matizables y algunos de ellos hay que cogerlos con pinzas porque la base sobre la que se sustentan son, como mínimo, poco ajustadas. Si las editoriales desean fomentar la lectura pueden participar en proyectos como el de Internet.org a través de 24symbols.

Por otro lado, el fomento de la lectura depende mayormente de las políticas educativas de los gobiernos y aquí hay mucha tela para cortar. La labor de las bibliotecas –que han sido percibidas por las editoriales como una competencia en lugar de aliadas– en el fomento de la lectura es encomiable.

El sector del libro español pretende mantener unos niveles de venta de libro impreso similares a los de hace un lustro o una década sin replantearse muchos cambios y una profunda reestructuración que debe afrontar. Las grandes tiradas no volverán, de esto hay que convencerse. La crisis del sector no es un bache en un ciclo económico, es un cambio de era, como afirma Javier Celaya. Mirar otros mercados –como el colombiano, chileno o mexicano– y desembarazarse del “ombligocentrismo” no estaría demás.

P: En cuanto a librerías, los últimos datos dicen que se cierran de media 2 al año en España. Se le echa la culpa a la falta de lectores, la crisis económica y a la falta de políticas adecuadas ¿Cómo lo ve Mariana Eguaras?

Echar la culpa a factores ajenos a nosotros es un defecto muy humano... La crisis económica, la falta de lectores y la falta de políticas efectivas afectan, pero la inercia y el “comodismo” también. Y esto no aplica solo a las librerías sino a todos los sectores, a cualquier tipo de negocio y profesión. Es una cuestión de actitud frente a la realidad y a los problemas. Si la situación es la que es y no se puede cambiar, o se vislumbra que no cambiará en los próximos años, existen dos opciones: quejarse, reclamar, llorisquear y esperar un milagro o bien enfocar el negocio a la nueva realidad, “poner el cerebro en remojo” y en funcionamiento e intentar encontrarle la vuelta la situación.

P: Cada vez se habla más de autopublicación y surgen portales en los que se puede subir el manuscrito, maquetarlo, publicarlo y venderse bajo demanda. ¿Estamos entrando en el fin de las editoriales? ¿Qué piensa Mariana de estas iniciativas?

Las editoriales y los editores siempre tendrán algo que aportar a las publicaciones, más aquellas que han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. El editor, en particular, aporta calidad a una obra. Nadie mejor que un editor –editor de mesa, no “publicador”– para trabajar codo a codo con un autor sobre una obra y obtener lo mejor de ella; desde el trabajo con las entrañas de la trama hasta la parte más formal de un libro, el diseño y la maquetación. La calidad del contenido es vital, la forma adecuada de presentar ese contenido es indispensable.

Autopublicarse no es sinónimo de saltarse los procesos editoriales tradicionales. De hecho, los autores con los que trabajamos en la consultoría solicitan orientación en la escritura, edición, corrección de estilo, maquetación para impreso y digital, correcciones ortotipográficas, diseño de cubierta, etc. de su obra, porque quieren publicar por su cuenta, pero con la mayor calidad posible. Algunas editoriales ni siquiera realizan todos estos procesos.

Ni los editores ni las editoriales desaparecerán, sí deben reconvertirse y adaptar sus conocimientos, competencias, habilidades y modelos de negocio a los nuevos tiempos.

P: En cuanto a los formatos, últimamente se descarta la idea de que los libros en papel acabarán desapareciendo y se quedarán solo los ebooks ¿Cuál es la sensación? También el precio del IVA es polémica ¿qué nos puedes decir de esto?

La idea apocalíptica de la desaparición del libro en papel siempre me ha parecido una tontería. ¿Desapareció la radio con el surgimiento de la televisión, o el cine? Hay público para todos los formatos y cada uno tiene o encontrará su lugar. El IVA debería estar equiparado entre libro impreso y digital; no sé a qué tipo de IVA, pero sí ser igual en ambos formatos.

P:¿Por qué formato se decanta Mariana Eguaras? ¿Libros digitales o en papel?

Libros digitales para novelas, ensayos y toda obra que contenga texto como contenido principal. Libros impresos para aquellas obras cuyo contenido es básicamente visual: fotografía, diseño gráfico, diseño editorial, tipografía, etc.

P: Cuando más inmersos estamos en el mundo tecnológico todavía se siguen creando editoriales, que aun conociendo la situación del mercado, confían en la publicación de libros y en dar oportunidad a talentos por descubrir. Apartando lo vocacional o las aficiones ¿Se puede hacer de la edición de libros de desconocidos un modo de vida?

Por supuesto que se puede hacer un modo de vida la edición de libros, el reto está en hacerla, también, una actividad económica rentable. Quien crea una editorial no puede dejar lo vocacional de lado.

P: Hace poco las noticias no paraban de hablar de Paulo Coelho. Y es que este reconocido escritor ha dado el salto a la autoedición con una empresa Sevilla. En primer lugar, los medios de comunicación usan por sinónimos los términos autoedición y autopublicación. Se trata de un error ¿no? En segundo nos gustaría que nos dieras opinión sobre este sistema y el salto de un autor reconocido a este método, puesto que estamos acostumbrados a que los sellos editoriales busquen grandes autores para sus catálogos.

La diferencia entre autoeditar y autopublicar la expuse en una entrada en mi blog. Del mismo modo que editar y publicar no son sinónimos tampoco lo son autoeditar y autopublicar.

Las noticias hablaban de Paulo Coelho por ser quién es y titulaban que “da el salto a la autoedición” porque así lo diría la nota de prensa. No solo no se autoedita sino que tampoco se autopublica, porque lo hace a través de Lantia Publishing que opera como editorial siendo una editorial de coedición.

Un ejemplo claro de autopublicación es el caso de JK Rowling, que publicó por su cuenta en digital la saga de Harry Potter, en el portal Pottermore. La autora nunca cedió las modalidades de edición digital a las editoriales que publican sus libros en papel y por ello pudo hacerlo.

P: Tras este repaso general al sector editorial en España nos gustaría saber qué le diría a un escritor que quiere publicar su novela y que no es reconocido. Y por último ¿qué consejo le daría a emprendedores que deciden montar una editorial?

Al autor le diría que investigue sobre el sector, que se informe sobre procesos y tendencias, que indague cómo lo hacen otros, que amplíe su visión del mundo más allá de su obra y domine su ego. Que se deje asesorar y que valore el aporte de un editor. Que sea consciente que el autor de hoy no solo escribe obras sino que es multitarea; que dedicará más tiempo a otras labores que a escribir si quiere ser conocido y que lo lean.

A quien emprende una editorial le invitaría a que efectúe un plan de negocio y que la inicie como una actividad paralela a otra que le aporte ganancias (una editorial no es un negocio que dé rentabilidad en pocos meses). Que defina muy bien su público lector/cliente y apueste por ese nicho. Que publique en todos los formatos porque la esencia está en la obra, no en el soporte. Que edite (¡por favor!) y no solo publique. Y, además, la primera frase de sugerencia al autor.

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